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domingo, 10 de febrero de 2013

¿Por qué se privatiza?


En la tan criticada dictadura Franquista, que en poco o en nada se diferencia de la dictadura disfrazada de falsa democracia que ahora estamos viviendo, los servicios públicos estaban gestionados y dirigidos por el Gobierno.

La luz, el agua, el gas, el combustible, los transportes públicos, las telecomunicaciones, servicios estos de primera necesidad para el ciudadano y por lo tanto de obligado consumo.

Con todos estos servicios, el Gobierno se autofinanciaba recibiendo unos ingresos muy suculentos, mediante los cuales cubría los Presupuestos Generales del Estado. Con ello garantizaba las pensiones de los ciudadanos y los servicios sociales, como la educación, la sanidad y la seguridad. Por lo que además el gobierno no tenía la necesidad de atosigar al ciudadano con abusivos impuestos. Creo que muchos de nosotros podemos recordar con alegría el famoso 2 % de ITE, que fue sustituido por el terrible y abusivo 18 % de IVA. Y no digamos de ese 1,25 % que se pagaba de media en el IRPF, así como otros impuestos que tenían que pagar los de fuera (como los aranceles) si querían vender en España. Aranceles que servían para potenciar los productos Españoles.

Pero llegó la tan esperada Democracia, donde se nos prometió de todo menos honestidad, lealtad y honradez.

Y los políticos españoles, fueran del color que fueran, comenzaron a expoliar el patrimonio del pueblo malvendiéndolo a manos privadas, que con la promesa de una mejor competitividad en precios y servicios, nos vendieron la idea de que iba a ser mejor para todos nosotros.

Lógicamente, tras las privatizaciones vino la subida de impuestos que cada día es mayor, pues  ahora, al margen de tener que pagar abusivas tarifas por todos estos servicios, además debemos de pagar abusivos impuestos para cubrir toda esta falta de ingresos gubernamentales.

Y así mientras, los políticos se van jubilando, van dejando su depravada carrera de engañar al pueblo y llenarse los bolsillos a costa de éste. Luego, en premio a su injusta labor privatizadora, pasan a formar parte de la élite directiva de estas empresas, el pudor y la vergüenza ajena me impide nombrarlos, pero que todos sabemos muy bien quiénes son. Es más, no importa que lo hayan hecho mal, que se hayan cargado un banco o una caja de ahorros, que hayan hecho ERES fraudulentos, hayan recibido dinero en sobres en lugares secretos, o se hayan cepillado de forma amorosa a alguna reina de fiestas populares o misses, o incluso a algún apuesto varón, o hayan participado en orgías, algunas de ellas sanguinolentas. No importa, ellos bien saben que yo lo sé y como lo sé, y lo peor de todo que tengo razón.

Pero así seguimos, engañados, manipulados, pues tienen la enorme facultad de manipular, tergiversar y disfrazar la verdad para que el pueblo siga dividido y ciego a su falta de honestidad y honorabilidad. Y no importa que los abusos que nos enseñan, que no es ni más ni menos que la punta del iceberg, nos llene de indignación, porque así seguimos, quietos, callados, sumisos y sometidos a una inquisición disfrazada de Democracia y de falsa libertad. El problema es que por culpa de estas acciones, y por haber robado, saqueado y expoliado lo que era patrimonio del pueblo, hasta ellos mismos van a dejar un futuro muy feo a sus propios descendientes.
Que no me hablen del pecado original, porque desde mi pequeña atalaya, yo les maldigo con todas las fuerzas del poder del Hades, y que sus descendientes sufran  el tormento de su depravada avaricia hasta la séptima generación.  Y como diría Anton Zandorf Lavey “Shemhamforash Hail Satan”.

Y si lo que lees aun no te convence, mírate este video y dime en que estoy equivocado.


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